martes, 29 de abril de 2014

Revistas literarias de postguerra


El mes de abril de 1939 supuso un corte en la cultura española debido al final de la guerra civil. España quedó divida entre los vencedores y vencidos, siendo estos últimos los que tuvieron que exiliarse o vivir oprimidos en un régimen completamente opuesto a la democracia. Muchos de ellos emigran a Francia pero por la ocupación nazi deciden partir después hacia México o Argentina. La parte Republicana fue ademas el bando más ligado a la educación y a la cultura por lo que el número de exiliados y encarcelados durante la época fue enorme. De esta manera, la literatura también se dividió. Por un lado estaba aquella que se hacía dentro de la península y por el otro aquella que venía de los exiliados fuera de España. 

Por otra parte, los vencedores de la guerra civil son conscientes de que aunque hayan ganado la guerra  han perdido toda propaganda pues los países europeos brinda su apoyo a los exiliados. Pese a ello, algunos autores como Juan Aparicio se dedican a crear revistas literarias con dinero público y por lo tanto, oficiales. Toda literatura estaba controlada y no trataba ningún tema de tipo social de la realidad del momento. 

La revista más importante del momento fue La Estafeta literaria, replica de La Gaceta literaria de Giménez Caballero. Otras revistas similares incluyen El Español o Fantasía. En el campo de la poesía encontramos publicaciones como Garcilaso y Espadaña. Estas dos revistas mantenían un enfrentamiento estético que encubría otro de índole política.  Mientras que detrás de la primera se encontraban miembros de la Juventud Creadora como José García Nieto, en Espadaña encontramos como autor más destacado a Victoriano Cremer. Las dos revistas representaban dos realidades,Garcilaso se hacía eco de la España del régimen, su poesía era de corte tradicional y medidas clásicas. España en cambio se centró en una poesía dura, angustiosa, que intentaba representar la realidad tal y como era. 

Dentro de las provincias españolas podemos mencionar la revista Cántico, creada en Córdoba por Pablo García Baena que se dedicó a reivindicar la poesía andaluza. Esta poesía era más hedonista y retórica y se preocupaba más por cuidar el lenguaje. 

En los cincuenta comienza a crearse lo que después daría paso a la poesía social, una poesía una revolución estética que aunque no se se centra en política, lo hace en los problemas de la calle. Se empieza a utilizar el verso libre, el vocabulario común y las temáticas se llenan de rabia y violencia. Los autores más importantes serán Blas de Otero con obras como Ángel fieramente humano o Gabriel Celaya y su Tranquilamente hablando.

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