Hablábamos en la primera entrada de este blog del primer periódico conocido, escrito en el año 1758 por Francisco Mariano Nipho, el "Diario Noticioso, Curioso erudito, y comercial publico, y economico". ¿Qué ha cambiado en los periódicos desde sus inicios en el S.XVIII hasta la actualidad?.
Lo primero que llama nuestra atención es el uso del lenguaje, del castellano antiguo en este primer periódico al castellano actual que todos conocemos. Ejemplos de este castellano antiguo son el uso de tildes graves (inexistentes en el español de hoy en día), el enorme uso que se hace de las mayúsculas, el abuso del laísmo y el leísmo para personas ("lograrle") y el uso de letras como la "s" larga, inexistente en la actualidad, en palabras como España, o de la "x" en lugar de la "j" actual en palabras como baxo.
El cambio en la puntuación también es notable pues parece que no existen normas rígidas según las cuales se regule.
No debemos tampoco olvidarnos de mencionar las erratas, equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito que aún hoy en día resulta común en los medios escritos.
Respecto al contenido, las diferencias también son sobresalientes. Mientras que en el periódico actual la primera página contiene las noticias más importantes, cuidando la tipografía y resaltando el concepto de novedad, en la primera página del diario antiguo nos encontramos con un editorial en el que el autor conversa con el público realizando una captatio benevolentia. En este primer número, el autor pretende mejorar su país a través de la defensa de la cultura y animar a los españoles a que dejen de perder el tiempo burlándose sin hacer nada y se pongan a trabajar para mejorar la situación.
En las últimas páginas encontramos también contenidos muy diferentes. En los periódicos de hoy podemos encontrar entrevistas, curiosidades o noticias humanas , en cambio, en el periódico escrito en 1758, predominan los anuncios por palabras gracias a los cuales los comerciantes podían anunciarse. La clasificación de los anuncios se hacía por temas y una sección dedicada solo a los anuncios para amos y criados dejaba patente las graves diferencias sociales y la pervivencia de la esclavitud durante el S. XVIII. Entre estos anuncios era común la exposición de las virtudes de los criados por parte del autor, que a menudo usaba el humor y su opinión personal para hacer más llamativa la publicidad.
Durante esta época, los periódicos se vendían como un folleto. Fue en el S. XIX cuando debido a la revolución industrial y al consiguiente abaratamiento en la producción impresa, estos ejemplares comenzaron a aparecer en los quioscos.
Durante esta época, los periódicos se vendían como un folleto. Fue en el S. XIX cuando debido a la revolución industrial y al consiguiente abaratamiento en la producción impresa, estos ejemplares comenzaron a aparecer en los quioscos.
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