martes, 29 de abril de 2014

Gabriel García Márquez sobre el periodismo


Tras la muerte del gran novelista conocido por obras tan famosas como Cien años de soledad, conviene recordar ahora otra de sus facetas menos conocidas, la de periodista. Amante del reportaje, esto queda patente en muchas de sus obrastales como Crónica de una muerte anunciada Relato de un náufrago Noticias de un secuestro. Para él, era el sentimiento, la belleza narrativa y la humanidad del reportaje lo que lo distinguían de la noticia. Todas estas obras están basadas en hechos reales que el autor se dedicó a investigar en profundidad, realizando un notable trabajo periodístico antes de recrear los hechos de forma literaria. Indagar en la peripecia personal de cada protagonista dotaba al reportaje de la humanidad que necesitaba, "el sufrimiento de cinco millones de personas no se siente; el de una, sí". 
La belleza estética era importante pero también lo era la veracidad. Para ello, se preocupaba siempre de ser preciso, para él, un dato falso podría ser el causante que anularía la credibilidad del reportaje. 

En la etapa final de su vida se preocupó por transmitir a los jóvenes la verdadera vocación de ese oficio, en sus palabras, tan "incomprensible y voraz". Él mismo había recibido un consejo muy importante del que fuera su primer redactor jefe: "Agarra al lector y no lo sueltes", resumía el principio más claro del periodismo. Para ello, lo importante es buscar una historia que te apasionase y escribir sin caer en el  tedioso aburrimiento. Si esto último ocurre y se deja patente en la obra es cuando el lector pierde todo el interés. 

La esencia del periodismo impregna las ideas de este gran escritor y debería ser minuciosamente estudiada por todos aquellos que quieran iniciar su camino como periodistas. 

Revistas literarias de postguerra


El mes de abril de 1939 supuso un corte en la cultura española debido al final de la guerra civil. España quedó divida entre los vencedores y vencidos, siendo estos últimos los que tuvieron que exiliarse o vivir oprimidos en un régimen completamente opuesto a la democracia. Muchos de ellos emigran a Francia pero por la ocupación nazi deciden partir después hacia México o Argentina. La parte Republicana fue ademas el bando más ligado a la educación y a la cultura por lo que el número de exiliados y encarcelados durante la época fue enorme. De esta manera, la literatura también se dividió. Por un lado estaba aquella que se hacía dentro de la península y por el otro aquella que venía de los exiliados fuera de España. 

Por otra parte, los vencedores de la guerra civil son conscientes de que aunque hayan ganado la guerra  han perdido toda propaganda pues los países europeos brinda su apoyo a los exiliados. Pese a ello, algunos autores como Juan Aparicio se dedican a crear revistas literarias con dinero público y por lo tanto, oficiales. Toda literatura estaba controlada y no trataba ningún tema de tipo social de la realidad del momento. 

La revista más importante del momento fue La Estafeta literaria, replica de La Gaceta literaria de Giménez Caballero. Otras revistas similares incluyen El Español o Fantasía. En el campo de la poesía encontramos publicaciones como Garcilaso y Espadaña. Estas dos revistas mantenían un enfrentamiento estético que encubría otro de índole política.  Mientras que detrás de la primera se encontraban miembros de la Juventud Creadora como José García Nieto, en Espadaña encontramos como autor más destacado a Victoriano Cremer. Las dos revistas representaban dos realidades,Garcilaso se hacía eco de la España del régimen, su poesía era de corte tradicional y medidas clásicas. España en cambio se centró en una poesía dura, angustiosa, que intentaba representar la realidad tal y como era. 

Dentro de las provincias españolas podemos mencionar la revista Cántico, creada en Córdoba por Pablo García Baena que se dedicó a reivindicar la poesía andaluza. Esta poesía era más hedonista y retórica y se preocupaba más por cuidar el lenguaje. 

En los cincuenta comienza a crearse lo que después daría paso a la poesía social, una poesía una revolución estética que aunque no se se centra en política, lo hace en los problemas de la calle. Se empieza a utilizar el verso libre, el vocabulario común y las temáticas se llenan de rabia y violencia. Los autores más importantes serán Blas de Otero con obras como Ángel fieramente humano o Gabriel Celaya y su Tranquilamente hablando.

"El arte en aforismos" por Jorge Wagensberg

El pasado 8 de marzo, Jorge Wagensberg publicaba en el suplemento cultural Babelia un artículo con treinta y dos aforismos con los que intenta definir el arte a través de un recorrido histórico en el que también se menciona la ciencia. Según la RAE, un aforismo en una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte. Pasemos ahora a analizar algunos de los aforismos para entender mejor esta definición.

"Arte rupestre: la realidad es lo que deseo"
Con este aforismo el autor habla sobre el arte rupestre y la realidad que este designa: las pinturas, de cierto carácter ritual, buscaban conjurar los anhelos y deseos de aquellos que las pintaban.

"Una obra de arte es una comprensión en pos de una expansión"
Con este juego de palabras el artista trata de representar el carácter comprimido del arte frente a la extensión de la realidad que presente. Para él, el arte es solo un resumen de todo aquello que el artista ve y siente en la realidad que le rodea.

"Se puede escribir ciencia nueva con un lenguaje que no lo es, perfectamente"
Mientras que en la ciencia la importancia radica en el contenido y no en la forma ni en el cuidado del lenguaje en el arte es el lenguaje es indispensable para ir rellenando el contenido.

domingo, 20 de abril de 2014

"César o nada", por Francisco Umbral.

En el capítulo "César o nada" del libro Las Palabras de la tribu (1994), Francisco Umbral escribe con su peculiar estilo sobre uno de sus grandes maestros e inspiradores, César González Ruano. El propio título nos da una pista sobre la ingeniosa táctica de Francisco Umbral y el carácter ambicioso de González Ruano.

Umbral comienza escribiendo desde lo general a lo particular, desde la aparición del individualismo en la historia del pensamiento humano hasta el propio González Ruano como representante de ese pensamiento. Así, utiliza conceptos culturales y filosóficos del mundo occidental para acabar añadiendo elementos autobiográficos y anécdotas personales del autor. Estas anécdotas son las que ha vivido el propio autor con González Ruano, reflejo de la época franquista que les tocó vivir que introduce a partir de elementos políticos y costumbristas. 

Respecto al estilo, Umbral mezcla indistintamente lo serio y lo humorístico, así como el registro coloquial y directo con términos cultos y palabras de tono más elevado, algo que resulta cuanto menos curioso y desconcertante para el lector. Las enumeraciones con ruptura del sistema tan propias del autor son otro de sus rasgos más peculiares, en ellas, el último elemento guarda escasa relación con lo mencionado anteriormente. 

"César o nada" es sobre todo otra muestra de la originalidad y peculiaridad por la que ya es conocido Francisco Umbral. 


viernes, 18 de abril de 2014

Francisco Umbral

Francisco Umbral (1932-2007) fue un escritor y periodista que cosechó una gran fama en España durante más de cuatro décadas gracias a sus artículos diarios que escribiría para periódicos como El País o El Mundo. Figura peculiar donde las haya, sus escritos no dejaban indiferente a nadie y fue autor de más de centenar de novelas, críticas literarias o biografías de otros escritores. 

Aunque nacido en Madrid, pasaría gran parte de su vida en Valladolid, donde iniciaría a una edad muy temprana su carrera literaria. De madre soltera, Umbral siempre pareció estar marcado por dicha condición y por la fría relación que mantenía con su progenitora lo que le llevó a escribir algunas obras autobiográficas como Los males sagrados (1973), Los helechos arborescentes (1980), el hijo de Greta Garbo (1977) o Las Ninfas (1976). 

Años más tarde, Umbral se traslada a León y es allí donde comienza a a trabajar en la radio y en un periódico local, El Diario de León. Un escándalo le obliga entonces a mudarse a Madrid, donde vivirá hasta el día de su fallecimiento. Es allí donde entra en contacto con la tertulia literaria del Cafe Gijón haciendo amigos y manteniendo diversos debates. Fue tras la muerte de Franco que entra a trabajar en El País escribiendo sus artículos de corte personal e irónico que hablaban sobre la realidad del momento. 

Francisco Umbral fue un escritor fructífero que siguió escribiendo hasta el año de su muerte. En su obra cabe destacar la crítica literaria con obras como (Las palabras de la tribu, Los alucinados: personajes, escritores, monstruos, Una historia diferente de la literatura) y sus novelas autobiográficas en las que mezcla realidad y ficción como La noche que llegué al café Gijón (1977) sobre las dificultades de triunfar como escritor en Madrid, o Mortal y Rosa (1975), sobre la enfermedad y muerte de su hijo. 

  • Colección de artículos de Francisco Umbral en El País http://elpais.com/autor/francisco_umbral/a/
  • Fundación Francisco Umbral http://fundacionfranciscoumbral.es/index.php
  • Columnas que escribió en El Mundo http://www.elmundo.es/especiales/2007/08/cultura/umbral/columnas/ 



martes, 8 de abril de 2014

Los problemas del periodismo actual.

En plena era de las tecnologías, la información viaja de un lado para otro a la velocidad de la luz, tenemos la televisión, la radio e internet pero, ¿qué ha pasado con los periódicos de papel?, ¿ofrece internet la misma calidad que la prensa escrita?, ¿cuál es el problema en el periodismo actual?.

Los lectores más fieles, aquellos que llevan comprando el periódico toda la vida, defenderán la prensa escrita diciendo que es de más confianza porque comprar un periódico cuesta dinero. Por ende, la información que podemos encontrar en ellos estaría filtrada y mejor contrastada que aquella que podemos encontrar en el amplio mundo de internet. Entonces, ¿por qué la prensa en internet ha eclipsado por completo a la de papel?, ¿es solo por la comodidad, por el hecho de acceder a la información de forma gratuita?.

La mayoría de periódicos que se publican en papel cuentan hoy en día con su propia web, mucho más rentable para muchos que aumentar las copias en papel, algo que no sale especialmente rentable. Otro importante factor a mencionar es la publicidad. Podemos decir casi con total seguridad que en gran parte es lo que mantiene a los periódicos de papel hoy en día, influenciando muchas de sus publicaciones. 

¿Hay alguna solución para los problemas que sufre el periodismo actual?, la respuesta no es fácil. Aunque de mejor calidad, es difícil para los periódicos en papel sobrevivir sin la publicidad y sin sus lectores más fieles. Quizás lo ideal sería atraer a más lectores modernizando el formato de alguna forma que hiciese que el precio a pagar valiese la pena. En cuanto a las ediciones online, el principal problema radica en la gran cantidad de noticias que pueden albergar, de este modo, la información se filtra desde todos los medios y no puede ser contrastada. Quizás una información menor pero de más calidad y que a la vez resulte atractiva para todos los lectores sería la mejor solución. 

domingo, 6 de abril de 2014

Manuel Chaves Nogales, símbolo de la Tercera España.

Manuel Chaves Nogales nació en 1897 y fue precursor de la Generación de las Vanguardias o Generación del 27 junto con otras personalidades tan conocidas como la de Alberti, Salinas, Guillén o Lorca. Todos ellos fueron precursores de Ortega y Juan Ramón Jiménez y son conocidos como la juventud del cambio, autores que empezaron a escribir tras la Gran Guerra. 
Esta generación se dedicó en su mayoría a la lírica lo que hizo que los demás géneros quedasen impregnados de cierto lirismo. Durante esta época surgió la Gaceta Literaria y toda publicación cultural cobró más importancia.

Chaves Nogales fue uno de los encargados de renovar el periodismo de la época pero fue tristemente olvidado. Nacido en Sevilla, cuando tuvo la oportunidad se trasladó a Madrid y dirigió uno de los periódicos con más éxito en la República, Ahora. Chaves Nogales se encargó de buscar a los mejores colaboradores de entonces para que trabajasen en el periódico y así fue como Pío Baroja comenzó a colaborar para Ahora publicando ensayos. El periódico se centraba en mostrar reportajes de gente corriente frente a otros periódicos como La Esfera, de tono más burgués. Siguiendo la misma estela aparecen alguno de sus libros tales como Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos (1924).


La vuelta a Europa en avión: un burgués en la Rusia roja (1929) fue el libro que lo catapultó a la fama. Se trataba de una recopilación de reportajes que buscaba la aventura y en los cuales Chaves Nogales se convertía en personaje. Basándose en su viaje a Rusia escribe también algunos relatos y novelas cortas como La Bolchevique enamorada: El amor en la Rusia roja.

Algunos de sus reportajes que más tarde se convirtieron en libros fueron publicados en la revista Estampa. Ejemplo de ello son: Lo que ha quedado del imperio de los Zares, sobre la aristocracia y la burguesía rusa, El Maestro Juan Martínez que estaba allí, una especia de crónica novelesca que relata las peripecias de un bailarín flamenco en Rusia y finalmente su libro más famoso, Juan Belmonte, montador de toros: Su vida y sus hazañas, una biografía contada por Juan Belmonte pero escrita por el propio Nogales.

Durante la Guerra Civil abandonado España para exiliarse a Francia. En 1937 escribe A sangre y fuego, bestias y mártires de España sobre la horrible situación que se estaba viviendo en aquellos momentos en su país. Andrés Trapiello convierte a Chaves Nogales en un símbolo de la Tercera España al mostrar en su libro las barbaries de ambos bandos en la Guerra Civil.

Tras ser Francia ocupada por los nazis se traslada a Londres donde se convierte en un gran periodista internacional. Desde allí publicará su último libro en vida, La agonía de Francia (1941), en el que relata las razones de por qué Francia se entregó a Hitler.

Tras su muerte en 1944 es relegado al olvido hasta que en 2001, María Isabel Cintas estudia su obra y acaba publicando todo su trabajo narrativo y periodístico en La defensa de Madrid y Bajo el signo de la esvástica.