domingo, 23 de febrero de 2014

Julio Camba

 Escritor de la generación novecentista con unas características y rasgos un tanto peculiares, todos los libros de Julio Camba son recopilaciones de artículos periodísticos. 

Nació en Villanueva de Arosa en la decáda de los 80 y emigró muy joven a Argentina. Allí entró en contacto con el movimiento Anarquista y fue expulsado. 
Se mueve entonces a Madrid, donde comienza a colaborar con periódicos anarquistas y empieza a ganar fama en 1908, cuando es enviado a Turquía como corresponsal. A partir de ahí, su fama se extiende y los mejores periódicos de España-entre ellos La Tribuna, el ABC, el Mundo- comienza a disputárselo.

Camba llegó a escribir desde París, Londres, Suiza y Nueva York y algunas de sus obras más conocidas sobre sus viajes son: Londres, Alemania, impresiones de un español y Playas, ciudades y montañas.
Entre sus otras obras se encuentran algunas breves crónicas de viajes, recopilaciones de artículos (Sobre casi todo, Sobre casi nada) y el único libro que escribió por encargo, La casa del Lúculo o el arte de comer.

En este artículo que expondré a continuación, "El Libro Futuro", de su libro La Rana Viajera, Camba escribe sobre el sorprendente comportamiento de los alemanes después de la guerra y sobre la percepción que el mismo tiene de ellos.


EL LIBRO FUTURO

Un periódico, y no por cierto un periódico aliadófilo, hablando del destrozo de Alemania, decía: «Es inútil que los alemanes pretendan protestar. ¡Que lloren como mujeres lo que no han sabido defender como hombres!...» Parece, sin embargo, que los alemanes no lloran como mujeres lo que no han sabido defender como hombres. Antes bien, lo bailan, lo cantan y lo beben con gran regocijo. Según el Daily Mail—en una carta de su corresponsal en Berlín—la antigua capital del imperio se divierte como en sus mejores días. Alemania está deshaciéndose, y los mismos hombres que hace apenas unos meses lo sacrificaban todo por ella, hoy le dedican al fox-trot sus energías restantes.
—¿Es posible tanta depravación?—preguntará el lector.
Y yo, que he vivido dos años entre alemanes, le contesto:
—Sí; es posible. Y es posible... porque no es depravación.
A comienzos de la guerra, muchas gentes no creían que los alemanes fueran capaces de bombardear ciudades indefensas ni de hundir barcos de pasajeros. Yo sí lo creía. Y no es que yo tuviese de los alemanes peor concepto que mis interlocutores, sino que tenía un concepto distinto. Mis interlocutores suponían que para que un alemán matase a un niño en la guerra era preciso que ese alemán fuese un malvado. Yo, en cambio, opinaba que un alemán podía matar niños sin dejar por ello de ser un excelente padre de familia y un hombre sensible a las emociones de carácter más elevado. Hay mujeres que ni aun puestas en la cumbre del Mont-Blanc, como decía no sé quién, serían inaccesibles; mujeres que han caído mil veces y cuya alma, sin embargo, adivinamos más pura que la de una niña de seis años. Parece que no se enteran nunca. Pues la psicología de estas mujeres podría acaso servir para explicar la de ese alemán que con una rosa entre las páginas de un libro de versos se iba, tiernamente, a arrojar bombas de cuarenta kilos sobre los tejados de París...
Ahora, mientras Alemania se desmorona, Berlín arde en fiestas. ¿Depravación? Nada de eso. Lo que pasa es que los alemanes no se han enterado aún del resultado de la guerra. Saben que su ejército ha sido vencido; saben que el Káiser ha abdicado; saben todo esto vaga y confusamente; pero no saben nada más.
Dentro de veinte años, sin embargo, las cosas cambiarán radicalmente. Hacia esa época, un sabio profesor habrá publicado una obra enorme en muchos volúmenes muy gordos, estudiando la guerra, no sólo en su aspecto militar, sino en su aspecto social, en su aspecto político, en su aspecto económico y en todos sus aspectos. Probablemente, la primera parte de esta obra estará dedicada a las guerras de la Edad Antigua, cuando aun no existía Alemania. Quizás el autor habrá hecho también un estudio detenido sobre la catapulta, considerándola como punto de origen del mortero del 42. Y entonces, toda una generación de alemanes se calará las gafas, se pasará las noches en claro estudiando y se enterará exactamente de lo que le ha ocurrido a su patria desde el 1914 al 1918.
Todo el mundo sabe que los alemanes no suelen reír los chistes hasta veinticuatro horas después de haberlos oído, que es cuando «les ven la punta». Dentro de veinte años le verán también la punta a la guerra europea y romperán a llorar. Llorarán en verso y llorarán en música. Llorarán todos los violines, todas las arpas, todas las gaitas, todos los saxofones, todos los contrabajos del ex imperio. Alemania entera llorará, y llorará mucho; pero llorará tarde.
Y, mientras tanto, en el Palais des Dances, Alemania ríe a cien marcos por hora.

domingo, 16 de febrero de 2014

Ortega y Gasset y su generación.

En esta entrada del blog nos centraremos en las generaciones literarias más importantes del Siglo XX. y en especial a la que perteneció Ortega, la generación del 1914 o Novencentismo.
Antes de hablar del novecentismo debemos hablar de su predecesora, la generación del 98, aquella que surgió en el año 1898 en correspondencia con el Modernismo. Estos artistas apoyaban una renovación que tenía su origen en América.  El artista más conocido de esta generación fue Ruben Darío quien dio a conocer la crónica modernista como tal. 

La primera generación del Siglo XX. fue la ya mencionada generación de 1914 o Novecentismo. Ortega y Gasset (1883-1955), uno de sus representantes más conocidos, fue un filósofo y ensayista perteneciente a la llamada generación universitaria. Muy relacionado con el artículo periodístico, Ortega destacaba especialmente en el ensayo. Así mismo, Ortega siempre estuvo muy ligado al periodismo, pues su padre, escritor, dirigía el conocido periódico El Imperial y su suplemento Los Lunes de El Imperial. En 1914 publicó su primer libro, Meditaciones del Quijote y poco después se dedicó a fundar periódicos y revistas tan importantes como El Sol, la Revista de Occidente. Otras publicaciones fueron El Espectador, La Deshumanización del Arte, donde hablaba del arte de vanguardia como ruptura de la tradición romántica, e Ideas para la Novela, que cambiaba por completo la concepción de dicho género y pugnaba por la importancia estilística.

El Sol fue fundado en 1917 y fue por excelencia, el gran periódico cultural anterior a la Guerra Civil. Era un periódico moderno, pedagógico, didáctico y renovador. En el periódico se podía encontrar muestras de alguno de los folletones del propio Ortega. Era un trabajo para atraer al gran público que se hacía por entregas y que recopilaba desde ensayos a grandes novelas del S. XIX.
Otros compañeros de Gasset que colaboraron en El Sol fueron, por ejemplo, Ramón Pérez de Ayala, Gregorio Marañón, Manuel Azaña o Ramón Gómez de la Serna.

La Revista de Occidente fue fundada en 1923 y fue la publicación con mayor influencia de la literatura española en el S.XX. Era una revista cultural de formato libro que aparecía cada mes y era conocida como la gran revista europea que pretendía traer a España toda la literatura del continente. Además, no solo publicó los primeros poemas de importantes autores de la generación del 27 (Jorge Guillén, Salinas, Cernuda o Benjamín Garlés), si no que también se dedicaba a dar información de carácter literario y científico. Fue gracias a ella que se renovó la tipografía y el concepto de colaborador ( uno de los más famosos fue el asturiano Fernando Vega.)

El Espectador fue una revista unipersonal que salió por primera vez a la luz en 1916 y trató de seguir las funciones políticas del S.XVIII. Esta revista trataba distintos temas como la teoría del perceptivismo, la idea sobre la importancia de la historia en torno a la persona, temas religiosos o artículos de viaje.

Ortega es la gran figura intelectual hasta los años de la República. Ahí es cuando se produce su cuestionamiento debido a que sus ideas estaban ligadas al fascismo español. A pesar de ello, siempre será recordado como uno de los máximos exponentes del novecentismo.

Menos suerte tuvo la figura del escritor y filósofa catalán Eugenio d'Ors, conocido por sus glosarios, recopilaciones de glosas que suponían comentarios intelectuales y estéticos de la realidad del momento. Para d'Ors, el acontecimiento cultural se convertía en un ejemplo de teoría filosófica. Antes de la Guerra Civil, cuando aún escribía en catalán y luchaba por renovar la literatura y la cultura catalana, su influencia fue menor. Fue cuando d'Ors, después de inmiscuirse en política, fue expulsado de Cataluña, cuando empezó a escribir en Castellano y a apoyar la ideología franquista.
Después de su muerte en los años 50, el desprestigio del fascismo hizo que fuese olvidado, al contrario que Ortega, recordado aún como uno de los autores más importantes de la época.






jueves, 13 de febrero de 2014

Entrevista a José Álvarez Junco en la revista Mercurio.

En el número 158 de la revista literaria Mercurio, nos encontramos con una entrevista al experto historiador José Álvarez Junco
Podemos decir que esta entrevista entra en la categoría de entrevista ensayo, pues está hecha a un experto en una materia concreta, en esta caso, como ya hemos mencionado, a un historiador.

En el primer párrafo, como viene siendo habitual, podemos encontrar una presentación del entrevistado y acto seguido las preguntas que se llevan a cabo.
Junco habla del pasado al presente y en un principio se detiene especialmente en el concepto de Democracia y sufragio universal tal y como era entendido en la época de 1914. Para él, fue la Generación el 14, y no tanto la del 98, la que pugnó por Europeizar España. Trata también la concepción del Nacionalismo y alega una  demonización de este desde que surgiese en el Romanticismo. Así mismo, se atreve a hablar del papel de la mujer durante los períodos de guerras y del surgimiento de la mujer trabajadora. Así, poco a poco, va dando síntesis de la historia de España -de la que él es experto- siempre relacionando los hechos pasados con la actualidad contemporánea. Por ejemplo, cuando habla de la Junta de la Ampliación de Estudio o de la Institución Libre de Enseñanza como un factor de cambio y renovación para la educación, menciona también las conocidas becas Erasmus en un intento por relacionarlo con la actualidad. En este contexto, se atreve también a hacer una crítica no contrastada de los políticos basada en un tópico que todos compartimos. Se forma así el efecto aura: cuando son personas famosas las que opinan sobre un tema en concreto, el prestigio que tienen en su campo se transmite a todos los demás.
del 14, y no tanto la del 98, la que pugnó por Europeizar España. Trata también la concepción del Nacionalismo y alega una 

Al leer la entrevista, si nos fijamos en las innumerables imprecisiones, frases inconclusas, expresiones ambiguas y contradicciones podemos concluir que se trata de una entrevista que se ha realizado de forma oral y no escrita. Junco expresa sus opiniones de una manera coloquial que no puede ser fácilmente matizada en el formato. La entrevista se produce a grosso modo: el personaje habla y sus palabras se resumen, nada es textual.  Lo que hace Junco es más bien incitar, pues sus ideas se encuentran desarrolladas en su libro. 

viernes, 7 de febrero de 2014

Pío Baroja entrevistado en La Esfera.

En esta entrada, hablaremos del número 44 de la revista La Esfera, publicado por primera vez el veintiuno de Noviembre de 1914. A esta publicación se la conocía habitualmente como La Esfera: Ilustración Mundial. Este subtítulo hace referencia a la variedad de imágenes y fotografías que plagaban la revista  y así mismo al hecho de que las noticias pretendían dar información sobre el mundo en general. El elevado precio que costaba la impresión de estas imágenes hacía que la revista pudiese ser comprada solo por burgueses y gente ilustrada.

Esta revista se caracterizaba, entre muchas cosas, por las entrevistas que El Caballero Audaz -un joven que apenas comenzaba a escribir en la prensa por aquella época-, hacía a personalidad importantes de la época como en este caso Pío Baroja
Estas  fueron muy novedosas para su época y en ellas era habitual encontrar fotografías.
Para realizar este trabajo, normalmente se hacía una visita a la persona entrevistada. Esto ayudaba  a formar un retrato psicológico del personaje y del lugar donde vivía el entrevistado antes de empezar con las preguntas.
Esta entrevista a Pío Baroja se caracteriza por su carácter íntimo y su sinceridad. Es la primera vez que el autor
cuenta su vida y lo hace de una manera muy autobiográfica, hablando incluso de su sueldo (algo poco común en la época), y haciendo un resumen de su vida literaria. Baroja, haciendo uso de la sinceridad que ya hemos mencionado, habla sin tapujos de sus compañeros de oficio como Valera y Alarcón (a los que no deja en muy buen lugar) o de su insaparable compañero Azorín. La entrevista acaba con el entrevistado opinando sobre sus inclinaciones políticas.

Aunque las entrevistas eran una de las partes más importantes de la revista, su contenido era muy variado. En la primera página de la publicación podemos encontrar una crónica de la actualidad escrita por Joaquín Dicenta. Contiene además noticias sobre temas variados y relatos escritos por autores de la época, por ejemplo, Emilia Pardo Bazán. 



jueves, 6 de febrero de 2014

Los Géneros Periodísticos en sentido estricto.

Los géneros periodísticos aparecen normalmente en las publicaciones diarios y semanales, pues es importante que estén ligados a la actualidad
Así mismo, podemos clasificarlos en dos grupos: Los géneros informativos y los géneros de opinión.

Dentro de los géneros informativos el más importante es sin duda la noticia. Considerado el núcleo periodístico, su labor es informar sobre un hecho de interés de la forma más objetiva posible. Podemos encontrarnos noticias políticas, de sucesos y culturales. Estas últimas están muy ligadas a la publicidad y pueden ser informativas por un lado, o escritas como una crítica o reseña por el otro.
Su estructura se realiza según seis parámetros: el qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué. Este último puede tener varias interpretaciones según la redacción que se haga del mismo.
La noticia suele comenzar con un titular y se redacta con estructura en forma de pirámide invertida (Los datos fundamentales se exponen al principio y los secundarios se dejan para el final.)
El reportaje se podría definir como una noticia ampliada. Requiere más tiempo que esta y suele aparecer en las ediciones de fin de semana.
La crónica es otro género que suele confundirse con el reportaje. Aquí, el cronista se convierte en un personaje más de aquello que está redactando. Es en este género donde el periodismo se acerca a la literatura de una forma más personal. Se puede comparar con un relato.
La entrevista es un registro escrito de un hecho objetivo de lo que piensa el personaje. Las primeras entrevistas aparecieron a finales del S.XIX por lo que se puede considerar como un género relativamente actual. José María Carretero, apodado "El Caballero Audaz" fue el encargado de popularizar esta práctica. Existen varios tipos de entrevistas pero quizás la más conocida sea la tradicional. Esta comienza con un acontecimiento o presentación que suele ir acompañada de una descripción de la situación o del lugar en el que se llevará a cabo la entrevista, es decir, de una ambientación. Después vendrán las preguntas y respuestas seguidas del cierre de la entrevista. 
Las entrevistas están estrechamente relacionadas con el concepto de perfil o retrato pues en una especie de biografía, nos cuentan quién es el entrevistado.

Dentro de los géneros de opinión distinguimos:
El editorial ocupa un lugar destacado dentro de la publicación y a través de él descubrimos cual es el punto de vista del periódico, su opinión sobre un acontecimiento destacado. El responsable del editorial es el director.
En los artículo de opinión se comentan las noticias y se caracterizan por tener un tono serio. Van firmados y son más radicales que el editorial. Coinciden con las líneas ideológicas del periódico y en ocasiones, para que parezca más objetivo, se contrata a gente que difiere con la ideología de la publicación. 
Las columnas son llamadas así por su forma. En ellas, se expone una opinión personal de forma muy literaria. Se permite el bordear la objetividad.
Por último, a través de las cartas al director era posible saber la opinión de los lectores.